Avistaje de ballenas desde la costa en Puerto Madryn
Cada año, más de 600 ballenas francas llegan desde mayo para reproducirse y criar a sus ballenatos a las costas de Península Valdés, brindando un espectáculo único en el mundo y totalmente natural.

El avistaje de ballenas desde la costa en el Area Natural Protegida El Doradillo, privilegia la contemplación en un marco de respeto por la especie y por el ambiente, generando un vínculo emocional muy fuerte que no se puede expresar con palabras, solo hay que vivirlo.
El Doradillo tiene una extensión de 7.500 hectáreas. Se encuentra a 15 kilómetros al norte de la ciudad de Puerto Madryn, y es una muestra de un ecosistema donde el mar y la estepa patagónica se combinan en paisajes de alto valor estético y de conservación.
Es una de las áreas de mayor concentración de ballenas desde mayo a agosto, donde el 60% de las hembras preñadas llegan para parir a sus crías. Transitando por el camino costero pueden observarse los típicos soplidos en forma de “V” de las ballenas francas cuando emergen para respirar, muy cerca de la costa.
De forma totalmente natural, el turista puede apreciar el comportamiento de éste enorme y longevo cetáceo: grupos de cópula, golpes de aleta y de cola, madres navegando con sus crías, vocalizaciones.

Durante la temporada de ballenas, la playa indicada para este tipo de avistajes es Las Canteras, ya que por las características de sus playas angostas y con gran pendiente, las ballenas se observan a menos de 10 metros de la costa.
La zona fue declarada Area Natural Protegida en 2001, por la Municipalidad de Puerto Madryn, con el objetivo de proteger a una especie que a principios de siglo pasado llegó casi a la extinción a causa de la caza: la ballena franca austral.
Además de las ballenas, en esa zona conviven ejemplares que forman parte del elenco de fauna terrestre patagónica, como el zorro gris, el guanaco, la mara y el choique, típicos representantes de un ambiente estepario junto a variadas especies de pájaros y aves marinas.
La flora presente es típica del desierto, con numerosas adaptaciones para sobrevivir en ese árido ecosistema. Hace muchos años los habitantes originarios de esas tierras, los Tehuelches, hacían un uso medicinal de estas plantas. Jarillas, uña de gato, botón de oro, molle, quilembay y sulupe en primavera tiñen el paisaje con el colorido de sus flores.
El ingreso al área es gratuito y la misma cuenta con cartelería que indica cada uno de los accesos que se brinda para el uso público y servicio de baños químicos. Los guardaparques ofrecen atención a los visitantes, proveen información y están permanentemente patrullando cada rincón del área para su protección, cuidado y conservación.
Es importante consultar la tabla de mareas ya que en los horarios de alta marea la aproximación de ballenas hacia la costa es máxima, si bien en marea baja también se las puede observar.
Las actividades que pueden desarrollarse en el área están enmarcadas en el ecoturismo: caminatas, contemplación de fauna, travesías guiadas en mountain bike, avistaje de aves (birdwatching), e interpretación del ambiente en un aula al aire libre, en pleno contacto con la naturaleza.
Escrito por Hugo Bonigo, el 04/07/09 | Enviar a un amigo | Permalink
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